
Cuando tuvimos esa primera sesión grabada, la que en la videoteca se llama «El A Dónde del Otro», tuve que elegir días antes por dónde comenzar el recorrido para que fuera lo más nutritivo posible. Elegí ese tema porque es una verdadera constante en la vida de los humanos: eso que, hagas lo que hagas, sigue ahí. Esa especie de sombra que nunca tarda en mostrar su oscuridad, intentando eclipsarlo todo.
Comprender este hecho es de profunda importancia. El a dónde del otro funciona como la gravedad: una fuerza constante que lleva todo hacia una misma dirección. Y, al igual que la gravedad, no es un obstáculo, sino la forma de aprovecharla. Gracias a esa fuerza constante, podemos construir edificios, vehículos, volar por el cielo, surcar los océanos y realizar todo tipo de mediciones.
En una persona, el a dónde del otro se detecta en aquello que se repite sin importar los esfuerzos, las técnicas o cualquier intento de variarlo. Es una fuerza invisible que arrasa con todo a su paso y que, si no se reconoce a tiempo, termina por arruinar cualquier logro.
Las cuatro coordenadas
El a dónde es una de las cuatro coordenadas metódicas, nombradas y sintetizadas por José Luis Parise. Estas coordenadas permiten ubicar aspectos básicos de cualquier escena:
- Desde dónde: marca el origen.
- Por dónde: señala los medios.
- A dónde: establece el rumbo.
- Resultado: define el propósito.
Antes de ser una herramienta para el experimentador, las coordenadas son los lineamientos con los que el Otro marcó lo que se vive como posible en la vida, dejando a la persona en la posición de objeto del deseo ajeno.
El arranque bifásico
Cambiar de un desde dónde ajeno —impuesto por el Otro— a uno propio, con origen en sí mismo, es lo que se conoce como arranque bifásico. Este proceso tiene dos fases: primero, el reconocimiento del desde dónde ajeno; después, la rectificación de lo anotado como desvío y el inicio desde un lugar propio ante la vida.
El por dónde
El por dónde es la única coordenada negociable o flexible, porque las formas en que algo puede lograrse son infinitas. Sin embargo, exige suficiente presencia para reconocer los medios cuando se manifiestan, tengan la forma esperada o no, como ocurre en la mayoría de los casos.
El a dónde
El a dónde es el rumbo al que se está dirigiendo. Es:
- Sutil: no puede ser tocado con las manos.
- Convergente: todo lo que se hace deriva en eso.
- Más allá de lo dado por el Otro: se debe llegar por propio pie y no en automático.
El a dónde es la parte interna del resultado.
El resultado
El resultado es lo que se presenta como simetría entre adentro y afuera del experimentador. Al principio exige ser reconocido; con la práctica, puede ser dirigido para generar la realidad desde dentro. Es la parte manifiesta, densa, palpable.
Una brújula para lo cotidiano
Las coordenadas metódicas son un verdadero estuche de herramientas: permiten orientarse en cualquier situación de la vida cotidiana y exigen siempre el ejercicio de considerar las fuerzas de la situación y lo que se quiere lograr, haciendo de puente entre ambas cuestiones.
